Cómo leer un presupuesto fotovoltaico: 9 puntos que distinguen una buena propuesta
Equipo Hybrid Solar · 26 de julio de 2026 · 5 min de lectura
Dos propuestas para la misma casa pueden diferir en 3.000 € y parecer iguales sobre el papel. La diferencia está casi siempre en lo que no figura por escrito.

Por qué es tan difícil comparar propuestas
Pida tres presupuestos para la misma casa y recibirá tres documentos con potencias parecidas y precios muy distintos. El reflejo natural es elegir el más barato. Es también la decisión que más problemas genera tres años después.
El problema es que la mayoría de las propuestas describen lo que es fácil de comparar — número de paneles y potencia total — y callan lo que determina el coste real: la calidad del inversor, el tipo de estructura, quién realiza la instalación y qué ocurre cuando algo se avería.
Estos son los nueve puntos que comprobamos cuando alguien nos pide una segunda opinión sobre la propuesta de otra empresa.
1. Marca y modelo de todo, no solo la potencia
Una propuesta seria indica la marca y el modelo de los paneles, del inversor, de la estructura y de la batería. Si solo dice «12 paneles de 500 W» e «inversor híbrido de 5 kW», está comprando a ciegas — y deja la puerta abierta a que le entreguen un material distinto del que imaginaba.
Pida siempre las fichas técnicas. Una empresa que trabaja bien las tiene a mano y las envía sin dudar.
2. La potencia del inversor frente a la de los paneles
Es normal, y deseable, instalar más potencia en paneles que la potencia nominal del inversor — se llama sobredimensionamiento y aprovecha mejor las horas de menor radiación. Ratios de hasta 1,3 aproximadamente son práctica habitual.
Por encima de eso empieza a haber recorte de producción en las horas de máxima producción. Si la propuesta tiene 8 kWp de paneles en un inversor de 5 kW, pregunte por qué. Puede ser una opción técnica válida, o puede ser una forma de bajar el precio a costa de la producción.
3. Garantías: existen tres, y son distintas
Garantía de producto: cubre los defectos de fabricación. En los paneles va hoy de 12 a 25 años; en los inversores, de 5 a 12.
Garantía de producción: promete que al cabo de 25 años el panel seguirá produciendo un determinado porcentaje de su potencia. No es lo mismo que la anterior.
Garantía de instalación: cubre el trabajo de la empresa — fijaciones, cableado, estanqueidad del tejado. Es la que más falta en las propuestas y la que más problemas resuelve, porque la mayoría de las averías vienen del montaje, no del equipo.
4. ¿Instala la propia empresa o subcontrata?
Muchas empresas venden y subcontratan la instalación a equipos que van de obra en obra. No es necesariamente malo, pero lo cambia todo en la asistencia técnica: cuando haya un problema dentro de dos años, ¿quién volverá?
Pregúntelo directamente. La respuesta le dirá más sobre la empresa que cualquier folleto.
5. ¿Está incluido el registro en la DGEG?
Los sistemas de hasta 30 kW requieren un registro previo en la DGEG, la autoridad portuguesa de la energía. Es obligatorio, es lo que le permite vender excedentes y es lo que mantiene válido el seguro del hogar en caso de siniestro relacionado con la instalación.
Compruebe que el registro está incluido en el precio y que es la empresa quien lo tramita. Si aparece como extra o no se menciona, es una señal de alerta.
6. Protecciones eléctricas desglosadas
Una instalación fotovoltaica necesita protecciones en el lado de corriente continua — interruptor magnetotérmico DC, fusibles y, en la mayoría de los casos, protector contra sobretensiones. El material para corriente alterna no sirve: en DC, el arco eléctrico no se extingue por sí solo.
Si la propuesta no desglosa estas protecciones, o se han omitido del precio o se escatimarán en la obra. Las descargas atmosféricas provocan las averías más caras en un sistema solar, y rara vez las cubre el seguro.
7. La estructura y lo que le ocurre al tejado
El aluminio anodizado y el acero inoxidable son el estándar. Las estructuras de acero pintado salen más baratas y, cerca del mar, se oxidan a la vista de todos al cabo de pocos años.
Pregunte cómo se garantiza la estanqueidad en los puntos de fijación y si la empresa asume la responsabilidad por filtraciones. Una teja mal sellada cuesta mucho más que lo que se ahorra en la propuesta.
8. La monitorización y a quién pertenecen los datos
Asegúrese de que tendrá acceso a la aplicación de monitorización a su nombre, no en una cuenta de la empresa instaladora. Hemos visto a clientes quedarse sin acceso a los datos de su propia producción después de cambiar de empresa de mantenimiento.
Si el sistema tiene batería, compruebe también si puede configurar usted mismo los modos de funcionamiento o si eso depende de una visita técnica de pago.
9. Plazos, pagos y lo que queda por escrito
No se recomiendan anticipos superiores al 50 % antes de que el material esté en obra. Lo habitual es una señal, un pago a la entrega del material y el resto al finalizar la obra.
Todo lo que se prometió por teléfono — limpieza, conexión, gestión del registro, producción estimada — tiene que figurar en el documento. Una promesa verbal no vale nada dentro de dos años.
La pregunta que lo resume todo
Si tiene que quedarse con una sola cosa: pregunte a cada empresa cuánto cuesta la asistencia técnica dos años después y quién la presta. La respuesta separa a quien vende sistemas de quien los mantiene.
Si lo desea, analizamos con usted cualquier propuesta que tenga entre manos — aunque sea de otra empresa. Preferimos que decida con información a que decida con prisas.


